La epidemia que invade hogares en todo el mundo
Al Día
A pesar de vivir de dieta en dieta, María se siente frustrada por no poder bajar de peso. “Engordo y engordo más cada año y eso que ni como en las noches”, se queja.
Las dietas de “las dos semanas, de los aviadores, de la sandía y la uva” han sido todos intentos fallidos en la lucha de María por bajar algo de los más de veinte kilos adicionales que lleva encima.
Tal como María, miles de latinos en Filadelfia sufren los estragos del sobrepeso.
Si las consecuencias de la obesidad sólo implicaran no caber en la falda de un año a otro, sólo las tiendas de ropa se preocuparían del tema.
Sin embargo, la comunidad científica y el gobierno consideran la obesidad una situación alarmante debido a sus efectos en la salud. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) la califican como un problema de proporciones epidémicas.
En las últimas dos décadas, los casos de obesidad en la población adulta se han duplicado y en los adolescentes se han triplicado. La condición ha proliferado entre las minorías de recursos económicos escasos.
La relación entre la pobreza y la obesidad es algo que los expertos no comprenden bien. Pero la realidad es que en los últimos años “el número de personas sobrealimentadas en el mundo compite con el de personas subalimentadas, incluso en lugares donde hay hambre”, informa la Organización de las Naciones Unidas.
Independiente de los motivos que pueden empujar a poblaciones enteras al sobrepeso, como el medioambiente, la predisposición genética y las actitudes culturales, la responsabilidad principal por mantener un peso adecuado y evitar enfermedades relacionadas con la obesidad recae a fin de cuentas en el individuo. En la mayoría de los casos, la obesidad se puede mantener a raya con un consumo adecuado de calorías, y ejercicio.
Entre las consecuencias más directas de la obesidad, se encuentran la diabetes del tipo 2, colesterol alto e hipertensión. Ciertos tipos de cáncer también se han vinculado con el exceso de peso. Se incluyen asimismo los trastornos de la vesícula biliar y de los riñones, además de la osteoartritis y la apnea del sueño.
En Filadelfia cerca de nueve mil latinos ya tienen diabetes. Aún más preocupante es que muchos de estos casos afectan a adolescentes y niños.
Estudios indican que tres de cada diez adolescentes latinos están en riesgo de contraer la diabetes y concluyen que la causa principal es la obesidad. Aún más, en una zona urbana como Filadelfia, como promedio “uno de cada dos niños hispanos tiene problemas de sobrepeso”, según datos de Health Promotion Council.
De forma similar, los ataques al corazón y derrames cerebrales, los cuales son provocados por el colesterol alto, constituyen la causa de muerte principal entre los latinos en todo el país. Y la hipertensión afecta a uno de cada cinco hispanos en los Estados Unidos, según informa la organización American College of Physicians.
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